martes, 21 de julio de 2009

Dormida identidad

DORMIDA IDENTIDAD.

Pueblo dormido:¡despierta nuevamente!
recupera los genes de Mayo para siempre,
recuerda las grandes gestas, las batallas,
la simiente donde el sudor derramado
dignificaban el surco y el arado
y esta tierra...esta tierra bendita
que con sangre los valientes abonaron.
Te has dormido, pueblo mìo,
te ha enfermado de amnesia el egoísmo,
se ha enfriado tu sangre fervorosa,
te han quitado la pasiòn y el heroísmo.
¿Dònde està tu identidad perdida?
¿dònde tu bravura, tu hidalguìa?
¿què de tus raíces?,¿ tus valores?
¿tu afàn de libertad y de justicia?
La corrupciòn que impera
te ha carcomido el alma,
dìa a dìa te han robado la esperanza
y el hambre te rodea en medio
de una ironìa de abundancia...
Pueblo flaco de hambre y de ilusiones,
pueblo que ha olvidado su mandato,
gente adormecida por el sueño ingrato
que no pueden recordar su bravo sino:
¡despierta de una vez ,gran pueblo mìo!
¡despierta ya brava Argentina
y recupera para siempre tu destino!
Belgrano te recordarà què es la valentìa,
San Martìn con su espada el camino guiarà,
el Che aportarà sus genes revolucionarios
y Evita su sueño de igualdad.
-¡Despierta de una vez gran Argentina!
-se alzan espectrales voces desde las Malvinas-
¡despierten, despierten, salgan del letargo,
aquì estamos por Ustedes,no vuelvan a matarnos!...
Hijos paridos por esta tierra generosa
que hoy nuevamente clama esperanzada...
y lanza un grito que despierta a los durmientes:
el paìs retumba, tiemblan sus simientes
y la voz de la Patria como un eco recorre el llano:
-¡despierten, despierten mis hermanos!,
y se esparce fogosa sobre la Patagonia:
-¡despierten ya, pueblo de gloria!...
y prosigue por cumbres y quebradas:
-¡Despierten, ya despierten mis hermanas!
e inunda con su eco a selvas y llanuras,
ese grito fuerte que llama a la bravura...
Un murmullo se levanta de la tierra,
un sonido ardiente retumba en la negrura
de esta noche de sueño que se acaba.
y despierta el pueblo del letargo del olvido,
recuperando su fuerza y su razòn
y aùn cuando dormìa el sueño del cordero
de pronto, al despertarse, recuerda que es leòn.
Y ¡Ay de aquellos que robaron su eperanza!
¡ay de aquellos que su sueño defraudò!
¡ay de aquel poderoso que a la justicia
de sus ojos la venda le quitò!...
Pueblo mìo: despierto, alerta, firme,
pueblo mìo que de pronto recordò
esa sangre que corre por sus venas,
esos genes de bravura que heredò.
De punta a punta se escuchan los sonidos,
las voces que se alzan clamando libertad,
se pone en movimiento el surco y el arado
restaura para siempre la herida identidad.
Las manos que se unen, los cuerpos que se abrazan,
los brazos que se suman, bandera de igualdad,
despiertan las pasiones, la fe, la algarabìa,
la lucha, la esperanza, la solidaridad.
El cielo celeste y blanco regala una sonrisa
que acaricia los rostros ajados por el sol,
y de pronto se transforma en una brisa
que recompone almas, elimina el dolor.
Los ancestros bendicen desde el èter
a este pueblo que ahora despertò
y se vuelve a parir esta Argentina
de un pasado de hambre y de dolor,
dignificada ahora con manos que trabajan,
con surcos regados por sudor,
con niños sin hambre, con viejos felices,
con campos dorados de espigas al sol,
pues late el mandato ya sembrado
en lo profundo de cada corazòn
de este pueblo que creìa ser cordero
y tenìa estirpe de leòn.

PATRICIA CASANELLO

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